• Asignatura: Historia
  • Autor: milliescmorelos
  • hace 3 años

Tres poemas escritos en la época del México prehispánico ​

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Respuesta dada por: minjarezsoliselizabe
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Respuesta:

Canto de huida de Nezahualcóyotl

En vano he nacido,

en vano he venido a salir

de la casa del dios a la tierra,

¡yo soy menesteroso!

Ojalá en verdad no hubiera salido,

que de verdad no hubiera venido a la tierra.

No lo digo, pero?

¿Qué es lo que haré?,

¡Oh, príncipes que aquí habéis venido!,

¿Vivo frente al rostro de la gente?,

¿Qué podrá ser?,

¡Reflexiona!

¿Habré de erguirme sobre la tierra?

¿Cuál es mi destino?,

yo soy menesteroso,

mi corazón padece,

tú eres apenas mi amigo

en la tierra, aquí.

¿Cómo hay que vivir al lado de la gente?

¿Obra desconsideradamente,

vive, el que sostiene y eleva a los hombres?

¡Vive en paz,

pasa la vida en calma!

Poema de Temilotzin

He venido, oh amigos nuestros:

con collares ciño,

con plumajes de tzinitzcan doy cimiento,

con plumas de guacamaya rodeo,

pinto con los colores del oro,

con trepidantes plumas de quetzal enlazo

al conjunto de los amigos.

Con cantos circundo a la comunidad.

La haré entrar al palacio,

allí todos nosotros estaremos,

hasta que nos hayamos ido a la región de los muertos.

Así nos habremos dado en préstamo los unos a los otros.

Ya he venido,

me pongo de pie,

forjaré cantos,

haré que los cantos broten,

para vosotros, amigos nuestros.

Soy enviado de Dios,

soy poseedor de las flores,

yo soy Temilotzin,

he venido a hacer amigos aquí.

Las Flores y los cantos

Del interior del cielo vienen

las bellas flores, los bellos cantos.

Los afea nuestro anhelo,

nuestra inventiva los echa a perder,

a no ser los del príncipe chichimeca Tecayehuatzin.

¡Con los de él, alegraos!

La amistad es lluvia de flores preciosas.

Blancas vedijas de plumas de garza,

se entrelazan con preciosas flores rojas:

en las ramas de los árboles,

bajo ellas andan y liban

los señores y los nobles.

Vuestro hermoso canto:

un dorado pájaro cascabel,

lo eleváis muy hermoso.

Estáis en un cercado de flores.

Sobre las ramas floridas catáis.

¿Eres tú acaso, un ave preciosa del Dador de la vida?

¿Acaso tú al dios has hablado?

Tan pronto como visteis la aurora,

os habéis puesto a cantar.

Esfuércese, quiera mi corazón,

las flores del escudo,

las flores del Dador de la vida.

¿Qué podrá hacer mi corazón?

En vano hemos llegado,

hemos brotado en la tierra.

¿Sólo así he de irme

como las flores que perecieron?

¿Nada quedará de mi nombre?

¿Nada de mi fama aquí en la tierra?

¡Al menos flores, al menos cantos!

¿Qué podrá hacer mi corazón?

En vano hemos llegado,

hemos brotado en la tierra.

Gocemos, oh amigos,

haya abrazos aquí.

Ahora andamos sobre la tierra florida.

Nadie hará terminar aquí

las flores y los cantos,

ellos perduran en la casa del Dador de la vida.

Aquí en la tierra es la región del momento fugaz.

¿También es así en el lugar

donde de algún modo se vive?

¿Allá se alegra uno?

¿Hay allá amistad?

¿O sólo aquí en la tierra

hemos venido a conocer nuestros rostros?

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