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El hombre estaba totalmente deprimido. Parado a un lado de la calle, hablábamos a través de la ventana de mi auto.
Su esposa lo había dejado. No tenía trabajo. Cada día era una carga, y peor aún, él era una carga para el mundo. En sus propias palabras, era "totalmente inútil".
Intenté animarlo con palabras de esperanza, pero él estaba firme en su creencia. Lo dejé con algún pensamiento optimista, di una vuelta en u y me alejé, feliz de pasar a algo más alegre.
De repente el hombre gritó, "¡Altooooo!". Apreté de golpe los frenos justo en el momento en que pasaba a gran velocidad un camión de mudanza. Y le dije: "Si usted no me hubiera gritado, en este momento estaría muerto. ¡Unos segundos atrás usted se sentía inútil sin propósito en la vida, y ahora ha salvado mi vida! A partir de este momento, cada buena acción que haga también se le acreditará a su cuenta". Su cara se iluminó, mientras los muchos meses de depresión se desvanecían.
Hay un amanecer, incluso las noches más oscuras pasan. Nadie sabe lo que traerá el próximo momento y negar la esperanza es negar el hecho -constantemente demostrado- que, "Esto también pasará."
Su esposa lo había dejado. No tenía trabajo. Cada día era una carga, y peor aún, él era una carga para el mundo. En sus propias palabras, era "totalmente inútil".
Intenté animarlo con palabras de esperanza, pero él estaba firme en su creencia. Lo dejé con algún pensamiento optimista, di una vuelta en u y me alejé, feliz de pasar a algo más alegre.
De repente el hombre gritó, "¡Altooooo!". Apreté de golpe los frenos justo en el momento en que pasaba a gran velocidad un camión de mudanza. Y le dije: "Si usted no me hubiera gritado, en este momento estaría muerto. ¡Unos segundos atrás usted se sentía inútil sin propósito en la vida, y ahora ha salvado mi vida! A partir de este momento, cada buena acción que haga también se le acreditará a su cuenta". Su cara se iluminó, mientras los muchos meses de depresión se desvanecían.
Hay un amanecer, incluso las noches más oscuras pasan. Nadie sabe lo que traerá el próximo momento y negar la esperanza es negar el hecho -constantemente demostrado- que, "Esto también pasará."
Yozimex:
es lo mas corto que encontre
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Hubo una vez un lobo
muy rico pero muy avaro. Nunca dio
ni un poco de lo mucho que le
sobraba. Sintiéndose viejo, empezó a
pensar en su propia vida, sentado a
la puerta de su casa.
¿Podrías prestarme
cuatro medidas de trigo, vecino? Le
pregunto el burrito.
Te daré; ocho, si
prometes velar por mi sepulcro en
las tres noches siguientes a mi
entierro.
Murió el lobo pocos
días después y el burrito fue a
velar en su sepultura. Durante la
tercera noche se le unió el pato que
no tenia casa. Y juntos estaban
cuando, en medio de una espantosa
ráfaga de viento, llego el aguilucho
que les dijo:
Si me dejáis
apoderarme del lobo os daré una
bolsa de oro.
Será suficiente si
llenas una de mis botas. Dijo el
pato que era muy astuto.
El aguilucho se
marcho para regresar en seguida con
un gran saco de oro, que empezó a
volcar sobre la bota que el sagaz
pato había colocado sobre una fosa.
Como no tenia suela y la fosa estaba
vacía no acababa de llenarse. El
aguilucho decidió ir entonces en
busca de todo el oro del mundo.
Y cuando intentaba
cruzar un precipicio con cien bolsas
colgando de su pico, fue a
estrellarse sin remedio.
Amigo burrito, ya
somos ricos. Dijo el pato. La maldad
del Aguilucho nos ha beneficiado.
Y todos los pobres de
la ciudad. Dijo el borrico, por que
con ellos repartiremos el oro.
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