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Respuesta:
En uno de los desiertos más secos del mundo, entre las ciudades de Nazca y Palpa, una investigadora alemana barrió y estudió unas misteriosas líneas en la arena que formaban gigantescas figuras solo vistas al completo desde el cielo. Escoba en mano y llevando tan solo una escalera, cinta métrica y una brújula, María Reiche dedicó gran parte de su vida a medir casi 50 figuras geométricas y más de mil líneas, intentando descubrir su significado y convirtiéndose así en la guardiana de las Líneas de Nasca.
Explicación:
Se mudó a una choza cercana a la zona para estar lo más cerca posible de su pasión, y jamás cesó en su empeño. Al principio, los lugareños desconfiaban de ella, llamándola “bruja” al verla caminar por la arena limpiando algunos tramos, medir y realizar cálculos constantemente. Más tarde, la bautizaron como “la mujer que barría el desierto”, y hoy es conocida como la Dama de Nasca, por su labor de investigación, protección y conservación de las líneas cuando el turismo y las visitas se convirtieron en un riesgo para mantener aquella maravilla.
A lo largo de su trabajo, descubrió que muchas de las figuras y líneas dibujadas tenían relación con el calendario astronómico, concluyendo que hacían referencia a ciclos como el solsticio de verano, así como los cambios climáticos para planificar las cosechas. Entre las figuras destacaban formas de animales, como un mono, que según ella representaba la Osa Mayor, grullas, colibríes o flamencos. Sobre este último, por ejemplo, la investigadora afirmaba que, si alguien se colocaba en su cabeza en las mañanas del 20 al 23 de junio y seguía con la mirada la dirección del pico, podría observar la salida del sol tras uno de los cerros del paisaje.
En la actualidad, este debate aún persiste, pues existen otras teorías que afirman que las líneas tenían relación con algunas ceremonias religiosas propias de la cultura Nasca. “Sería tener una opinión muy baja de los antepasados, de suponer que todo este trabajo inmenso y minuciosamente exacto y detallado, hecho con concienzuda perfección, tenía como única finalidad el servicio de una superstición primitiva o un culto estéril de los antepasados”, afirmaba María Reiche. “Al contrario, tenemos aquí el testimonio en gran escala y único en el mundo del primer despertar de las ciencias exactas en la evolución de la humanidad, esfuerzo gigantesco de la mente primitiva que se refleja en la grandeza de la ejecución bajo el cielo vasto de las pampas inmensas y solitarias, barridas por el viento y quemadas por el sol”.