Describe los pasos realizados para alcanzar la elaboración de una herramienta ayudaaaa es para mañana
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Respuestas
Respuesta:
1. Preparar el proceso de planificación
Antes de comenzar a desarrollar tu plan estratégico, primero debes asegurarte de:
Tener clara la motivación para hacerlo.
Corroborar que tu organización está lista para este proceso.
Involucrar a las personas relevantes.
Promover la planificación.
Organizar el trabajo de planificación.
2. Definir el ideario
Una vez asegurados los puntos anteriores, el siguiente paso es comprobar que el ideario organizacional sea adecuado, y ajustarlo o definirlo en caso de ser necesario.
El ideario se compone de:
Finalidad. Es la causa suprema a la que la organización pretende aportar. Por ejemplo, “acabar el hambre en el mundo”.
Misión. Es el impacto que la organización se compromete a cumplir, su aportación ante esa finalidad. Por ejemplo, “potenciar sistemas alternativos de producción de alimentos en países por debajo de la línea de pobreza”.
Visión. Es la organización que se aspira a ser y el sitio que se quiere ocupar en el entorno. Por ejemplo “estar a la vanguardia en los modelos de colaboración internacional y gestión”.
Valores. Son los criterios que indican cómo actuar y cómo no hacerlo. Por ejemplo, “participación”, “profesionalidad”, “agilidad”.
El ideario debe tener un equilibrio entre lo aspiracional y lo realista. Debe impulsar a esforzarse para mejorar, y a la vez servir para generar efectos e impactos, no fantasías.
3. Análisis
Para alcanzar el propósito que te has fijado, antes debes conocer y entender la situación actual en la que te encuentras. Para ello, es necesario realizar un análisis a tres niveles:
Análisis del contexto. Las organizaciones están condicionadas por unas determinadas “reglas de juego”. Emplean recursos que producen otros e interactúan con personas que tienen inquietudes más allá de la organización. Por tanto, este análisis deberá tener en cuenta los cambios en los diversos ámbitos: económico, político, tecnológico, social y medioambiental.
Análisis del entorno. También es preciso analizar el mercado en el que actúa la organización. Este análisis abarca las partes interesadas o grupos de interés y públicos, la demanda (beneficiarios y fuentes de financiación), la competencia y la imagen (de qué forma nos ven nuestros públicos más relevantes).
Análisis interno. Por último, habrá que determinar si nuestra propia forma de organizarnos y actuar es la más adecuada para lograr lo que nos proponemos a corto plazo, y sostenernos en el mediano y largo. Los aspectos que se analizarán aquí son: la creación de impacto, la estrategia, el liderazgo, la organización, los recursos y gestión económica, las personas, el aprendizaje e innovación y la cultura y comunicación.
Una vez realizado este extenso pero necesario análisis, estarás en condiciones de entender las fortalezas y debilidades de la organización de cara a lo que se propone, así como amenazas en el entorno de las cuales debes protegerte y oportunidades que puedes aprovechar. Puedes sintetizar todos los aspectos en una matriz que ayuda a organizar la información:
Análisis DAFO
También es muy útil analizar los servicios, actividades o productos que la organización ofrece, considerando la capacidad para concretarlos y el grado en que realmente hay interés en ellos. Este análisis ayudará a evaluar si hay servicios o programas a crear, mantener, mejorar o eliminar. A partir de estas consideraciones, podrás identificar las prioridades estratégicas: los proyectos de cambio a abordar en este período.
4. Estrategia
Una vez elegidas las prioridades estratégicas, estas se deben traducir en objetivos concretos para el período que abarca el plan. La definición de objetivos es el punto crítico del plan: ellos son el norte que orienta toda la acción.
Estos objetivos deben ser:
Calendarizados
Relevantes
Específicos
Medibles
Alcanzables
Una vez establecidos los objetivos, el siguiente paso es definir las estrategias: plantear diferentes alternativas posibles, evaluarlas y elegir las más adecuadas.
5. Evaluación
Ahora que ya sabes lo que te propones y cómo lo lograrás, hay que crear un sistema que te permita:
Controlar el avance. Mediciones continuas de seguimiento de la ejecución para detectar desviaciones y realizar las correcciones oportunas.
Evaluar resultados. Comprender los factores de causa-efecto que llevaron al éxito o al fracaso, para extraer conclusiones útiles para futuros planes.
El sistema se compondrá de los indicadores, los datos que nos permiten visualizar los logros (por ejemplo: satisfacción de los beneficiarios); de las métricas, es decir, las unidades para cuantificar (por ejemplo: euros, cantidad de participantes); de las herramientas o metodologías para obtener y procesar los datos (por ejemplo: encuesta); de la periodicidad con que se mide y de quién se encargará de cada medición.
6. Plan de acción
Concluido el plan estratégico, ahora hay que traducirlo a planes de acción concretos. Para cada uno de los objetivos